¡Hola!
En las últimas clases hemos venido hablando de la atención a la diversidad que se da dentro de un centro y dentro de un mismo aula. Por supuesto, no todos somos iguales, sino que cada uno de nosotros somos un mundo. Incluso los gemelos llevan vidas individuales.
Como actividad he decidido comentar la experiencia educativa de O Pelouro.
O Pelouro es un centro educativo de la localidad de Tui (Pontevedra). Fundado en 1973, se denominan a sí mismos como una escuela centrada en el niño. No puedo comentar mucho porque mis conocimientos se limitan a un par de vídeos de youtube y a una página de información, pero parece que lo que se busca en O Pelouro, por encima de cumplir con ciertos requisitos y metas impuestos por la Xunta de Galicia y el Ministerio de Educación, es desarrollar la personalidad del niño, trabajar para que conozca sus propios sentimientos, su curiosidad y su interés por el entorno y por el conocimiento. En el breve documental, que os dejo enlazado, sorprende escuchar cómo se expresan los propios alumnos del centro, niños de nueve, diez, once años hablando de mapas conceptuales y desarrollo de proyectos.
En cuanto a la atención a la diversidad, O Pelouro se define como “una escuela para todo niño, para aquellos “normales” y para los que presentan variaciones neurocognitivas que afectan al desarrollo”. Hay un alto compromiso y una conciencia de que la diversidad es riqueza y de que la convivencia es educativa. En el mismo documental aparece un niño con problemas de atención que explica su propio caso: “Tuve muchísimos problemas antes de entrar aquí. Tenía hiperactividad y no era el mismo de ahora, sino que ahora estoy ya controlado, ya estoy situado con el yo y antes no, antes estaba descontrolado, hacía lo que quería”. Un padre aparece y dice que para él, como padre, le supone un privilegio que su hijo vaya a esa escuela porque le brinda la oportunidad de “vivir en la diversidad”; una profesora comenta cómo los niños deben convivir con todo tipo de diversidad para aprender que, muchas veces, los límites son muy difusos y que el efecto integrador es altamente educativo; una niña dice: “lo vemos como normal porque ellos nos pueden enseñar cosas y nosotros a ellos también”.
Me ha parecido realmente interesante.
¡Hasta la próxima!
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